La importancia de los salmos como modelos de oración aún para nuestros días no es algo que consideramos a menudo. Estos modelos han pasado de generación en generación bajo la forma de palabras. Cómo entendemos las palabras, sus movimientos, los sonidos y su ritmo, las frases, las oraciones, y los pensamientos y cómo se convierten en oración es algo que no siempre meditamos.
El salmo 44, un salmo comunitario de lamentos, es un grito a Dios, palabras de una comunidad a su Señor, en el que la congregación expresa sus sentimientos a El, le habla sobre su inocencia y pide que El intervenga en lo que está sucediendo y actúe en su favor. Las palabras y cómo esas palabras se arreglan en el juego de los salmos es un elemento muy importante para comprender la vida de aquellos días. Las palabras nos dicen mucho del contexto y de la historia, las palabras también nos hablan sobre cómo la gente vivió y expresó su fe.
Es importante estudiar cómo un salmo ha sido compuesto, cómo comienza y cómo termina, las repeticiones de palabras, frases y oraciones, la estructura y su desarrollo y movimiento, el carácter de sus personajes, la sintaxis.
De acuerdo a quienes han estudiado el Libro de los Salmos, hay algo muy interesante que ocurre en los Salmos y es que las palabras que la gente o el salmista dicen a Dios, han sido incorporadas de tal manera que, por la belleza interna del texto bíblico se revierten y son, también, Palabra de Dios a la persona y la comunidad de fe (deClaisé-Walford, Nancy L. Psalm 44: O God, Why Do You Hide Your Face?). Esas palabras, de gran alcance para la gente en su tiempo, son de gran alcance para nosotros hoy también.
“… El salmo 44 es un salmo que toca el sufrimiento de la gente de Dios…” Un “Maskil” de los hijos de Coré, un concepto Hebreo que en el contexto del salmo significa algo cercano a entender y enseñar, este salmo nos enseña que Dios puede y debe ser llamado en tiempo de necesidad, que es aceptable llamar a Dios y exponerle nuestro dolor. Enseña también que debemos recordar a nuestros antepasados en la fe y sus sufrimientos, y que “los fieles no pueden a veces entender las maneras de Dios”. Y que por eso, debemos hablar en oración con Dios, llamarlo en nuestra necesidad porque El está atento, y esperar en fe en El… porque El es fiel.