“En el movimiento, la niña y su madre fueron separadas de sus hermanos mayores…” Ahora deben hacer lo mejor que ellas pueden viviendo en una media-agua sin electricidad o agua potable segura en el campamento Puertas Verdes, mientras que esperan la reconstrucción por venir. El gobierno estimaba que en unos dos años podrían moverse del campamento, donde han aguantado ya seis meses, pero ahora se estima que pueden ser tres años.
“ La Iglesia Luterana Confesional de Chile (IELCHI) respondió inmediatamente a las necesidades que afectaron a la gente en las áreas de Constitución y de Talca, enviando y coordinando la ayuda de las Iglesias hermanas del sur, especialmente también la ayuda de voluntarios de la IELA (Iglesia Evangélica Luterana Argentina) y la colaboración de la Iglesia Evangélica Luterana del Sínodo de Missouri y de otras iglesias Luteranas hermanas desde el principio. Recientemente, la IELCHI trabajo junto con LIMM (Lutherans in Medical Missions) y con LCMS World Mission para apoyar la labor de dos diaconisas para proporcionar cuidado espiritual y asistir en la coordinación de grupos de voluntarios para la atención espiritual a los damnificados por el terremoto y tsunami de principios de año. Las diaconisas Valeria Bustamante y Jannet Escudero, de Argentina y de Chile respectivamente, han estado trabajando de cerca con la gente en el campamento junto a voluntarios de la Iglesia Evangélica Luterana de Argentina para atender las necesidades de esas comunidades y para compartir la esperanza del evangelio con las familias.
“Recientemente, Olga Groh de LCMS, y Rita Níckel, esposa de misionero y enfermera retirada, de LIMM, viajaron al área de Talca y de Constitución para compartir una semana de un entrenamiento particular que conjuga la educación para la salud comunitaria y el evangelismo a las dos diaconisas. Otras tres diaconisas en formación (Marianella, Juani, y Marianela) y una dama voluntaria del grupo Argentino (Alicia) y los pastores locales compartieron un taller teórico y práctico de tres día sobre como identificar las necesidades médicas y sociales. El entrenamiento se centró en aumentar la capacidad de las diaconisas del Sur en responder a las crisis como ésta, mientras que la experiencia práctica diaria visitar a las personas afectadas fue.
“Fue en una de estas visitas que el grupo de mujeres cristianas vino conocer a C., que participó en las actividades de los niños. C. parecía desear pasar tiempo con las diaconisas y demostró un interés verdadero en lo que ellas hacían. Conversando con su madre, sin embargo, llegamos a saber que la niña había perdido la iniciación de clases en la escuela debido a la súbita mudanza al campamento, algo que nos preocupó mucho.
Ella nos preguntó, “¿podré tener una profesión si repetí un grado?” La respuesta fue con determinación, “Pero mi amor, claro que sí!, claro que tu puedes! Ningún niño debe ser abandonado a sentir que no hay esperanza para ellos. Las diaconisas Chilenas han ya arreglado para que C. tenga acceso a clases particulares junto con otros niños en el campamento y para que C. recupere el tiempo perdido en sus estudios de Matemáticas y Lengua, así como también comenzar sus estudios de la Biblia con ella y otros niños del campamento.
“Las diaconisas observaron que, mientras que C. es una niña con dificultades a superar, hay también muchos niños en América Latina que necesitan la misericordia de Dios y aprender de Su amor. Oremos por la protección de Dios sobre estos niños en Puertas Verdes y por todos los niños de América Latina, y para que Dios utilice a la iglesia y a estas diaconisas que sirven en Chile y alrededor del mundo para alcanzar los necesitados y lastimados con el amor de Cristo.”
(Este articulo ha sido también publicado en Inglés en la Revista Puertas online y en LCMS Global News online).










